Diario de un badalonés preocupado por el sufrimiento de los habitantes de Barcelona ciudad.

                                                                         

Querido diario,  

Hoy, pensando en los habitantes de Barcelona ciudad, una duda me ha venido en mente: Es doloroso el hecho de sufrir SDD (Síndrome de Distorsión de las Distancias) 

Cuando propones a cualquiera de estos seres poder quedar, haciendo un ejercicio de reciprocidad, en Badalona para tomar un café, una infusión, un refresco o, ahora que se acerca el tiempo, una horchata o, incluso, para ir al cine o a cenar, sea en el idioma que sea y sea cual sea el origen del ser en cuestión, la respuesta es siempre la misma "Ostras, está un poco lejos!-Ostres, és una mica lluny! - Oysters, it's a little bit far! ".... y piensas, lejos? Lejos es Timbuctú, Siberia o la Patagonia, Badalona está a cuatro paradas de metro de Barcelona.  

Ante tal muestra feroz de falta de formación académica, intentas hacer pedagogía con cierta condescendencia ya que seguramente no asistieron a clase el día aquel del ejercicio de matemáticas "Si sale un tren del punto A y otro del punto B" y les explicas que, curiosamente, y aunque parezca casi imposible, la distancia que hay entre un punto concreto de Barcelona y otro punto concreto de Badalona es exactamente la misma que hay, sin variar ni una micra, del mismo punto concreto de Badalona al primer punto concreto de Barcelona.  

Seguidamente, ante la cara de estupefacción del ser en cuestión, que se queda un rato meditando y dudando que lo que le has dicho sea verdad, intentas que serene haciéndole ver que le entiendes, que después de mucho tiempo viviendo en una gran ciudad donde hay de todo (o no tanto tiempo, a veces, gente llegada hace dos semanas de ciudades como París o Londres donde, por distancia, Badalona se consideraría centro ciudad de Barcelona, ya sufren el SDD), salir le puede producir cierto vértigo y la sensación de que se puede traspasar un vórtice espacio-tiempo que le llevará a otra dimensión, le dices que no, que tú haces este trayecto cada día dos veces y que nunca ha pasado nada.  

Al final, ante los síntomas evidentes de que la SDD está a punto de provocar espasmos incontrolables, accedes a quedar para merendar en Gracia. Llegas a la hora acordada, yendo en metro desde Badalona y el sujeto llega diez minutos tarde porque ha calculado mal el tiempo (otro de los síntomas claros del SDD, calcular un cuarto de hora desde que sales de casa al destino de Barcelona, sea cual sea la combinación de transporte público o las calles que tengas que cruzar con el coche). Finalmente encuentras la manera que el ser entienda lo que le quieres decir con un ejemplo práctico, resulta que viniendo de donde venía, por la combinación de metro que tiene que hacer, habría llegado al centro de Badalona, donde proponía quedar, cinco minutos antes de la hora acordada ya que el punto de partida, su casa, está a medio camino del trayecto que he hecho de Badalona al maravilloso y siempre fascinante barrio de Gracia.  

Con un poco de suerte, la próxima horchata la tomaremos en Badalona.